Registro fósil de Hongos
Pronunciada por Carmen Diéguez del C.S.I.C.
Paco, nuestro presidente, presenta a Carmen como investigadora de Paleobotánica del CSIC, aunque es
nuestro ex-secretario, Carlos Diego, quien aclara que fue quien ofreció la posibilidad de que hablara sobre los registros
fósiles de hongos.
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Los hongos tienen una larga historia sobre la Tierra y, aunque no existen evidencias convincentes del
Precámbrico, se pueden encontrar representantes de este grupo a través de todo el registro fósil. La existencia de
registros fúngicos está mediatizada por una serie de factores de tipo intrínseco y extrínseco. Los factores intrínsecos
consisten, principalmente, en su supuesto bajo potencial de preservación lo que determina una menor abundancia de
restos fósiles o, en el mejor de los casos, restos fragmentarios. Otro factor intrínseco es el potencial de
preservación del grupo con el que interacciona ya que, por su propia naturaleza, los hongos dependen de
otros seres vivos para desarrollar su ciclo vital.
Entre los factores extrínsecos se cuenta en primer lugar el tipo de estudio realizado.
Los registros fósiles micológicos, que pueden consistir en estructuras de un individuo o etapas de su ciclo de
vida, han sido tradicionalmente estudiados y descritos por paleobotánicos que al analizar los restos fósiles
de plantas descubrían los restos fúngicos unidos a ellas por la estrecha relación hongo-planta debida a
simbiosis, parasitismo o saprofitismo. Por otro lado, los métodos utilizados y las técnicas aplicadas han
variado de forma extraordinaria desde la primera descripción de hongos fósiles por Sternberg en 1820,
lo que ha permitido analizar las estructuras diagnósticas necesarias para su correcta identificación y clasificación.
Hay que tener en cuenta que la complejidad de muchas de las historias evolutivas de los diferentes grupos
de hongos, las características usadas en Taxonomía, que no pueden ser utilizadas en los fósiles, y, a menudo,
el mal estado de conservación de alguno de los primeros registros llevaron a clasificaciones erróneas a nivel de
Orden y de Familia.
Los registros que aportan una mayor información por poseer suficientes caracteres que permiten
una correcta identificación son: 1) los restos permineralizados, como en el caso de Rhinye Chert un yacimiento del
Devónico Inferior en el se ha encontrado abundante material de hongos fósiles que incluye: micorrizas endotróficas,
los primeros ascomicetos, Chytridiomicetos y otros hongos aun no descritos; 2) restos de hongos epifilos, ; 3) restos
en ámbar.
Los datos que se poseen en la actualidad indican los siguientes momentos de aparición para los distintos
grupos de hongos:
- Glomeromycota. La primera evidencia registrada procede del Ordovícico de Wisconsin (c.a. 460 m.a.), es abundante
en el Devónico Inferior , Carbonífero y Triásico. Los registros más modernos proceden del Mioceno de India.
- Ascomycota. Sus caracteres diagnósticos permiten un rápido reconocimiento en material fósil. La primera evidencia
procede del Silúrico Inferior (c. a. 443 m.a.). Existe una diversificación a lo largo del Paleozoico Superior y excelentes
ejemplos del Mesozoico.
- Basidiomycota. Su primera evidencia es del Silúrico Superior-Devónico Inferior (c.a. 422 m.a.) y corresponde a un hongo
de cerca de 8 metros de altura (Prototaxites). Existen otras evidencias paleozoicas y mesozoicas de parásitos
deslignificadores. El registro más espectacular corresponde a Coprinites dominicana del Eoceno Superior de la
Republica Dominicana que muestra un basidiocarpo completo con estípite y píleo conservados en ámbar.
- Chytridiomycota. Considerado como el grupo más basal sus primeros registros corresponden al Devónico Inferior
de Rhynie Chert ( c.a. 416 m.a.). Sus apariciones son abundantes en el Carbonífero y el Pérmico.
- Zygomicota. A pesar de producir zygosporas fácilmente reconocibles en el registro fósil, las primeras evidencias
proceden de Rhynie Chert (c.a. 416 m. a.)
De forma continuada van apareciendo nuevos registros que amplían el rango geológico de las actuales
familias y que, al mismo tiempo, demuestran la existencia en el pasado geológico de otros grupos que no tienen análogos
actuales. La distribución en tiempo y espacio que proporcionan las evidencias fósiles, unidas a los datos moleculares
que aumentan cada día pueden caracterizar más adecuadamente la filogenia de este grupo.
Por otra parte, y desde los años 80, la Paleomicología se viene centrando en estudios sobre las
interacciones entre hongos y otros seres vivientes que pueden ser demostradas en el registro fósil con el fin, no sólo de
documentar la aparición de grupos o de ampliar el listado de registros fúngicos sino también de llegar al descubrimiento
de formas adicionales a lo largo de la columna geológica que permitan inferir el papel de los hongos en los antiguos
ecosistemas.
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La presentación incluyó numerosas fotografías de los escasos descubrimientos disponibles, así como diferentes gráficos
que permiten situar en el tiempo a cada uno de los registros.
Después de la interesante charla nuestro presidente entregó la insignia de la Micológica, que Carmen agradeció
poniéndosela inmediantamente en la solapa.
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